Durante las últimas semanas el escritor y periodista estadounidense Gay Talese se ha convertido en el centro de una fuerta polémica coincidendo con la publicación en The New Yorker de su relato The Voyeur’s Motel, un extracto de su próximo libro. En él, Talese narra una experiencia real vivida treinta años antes cuando fue invitado por el dueño de un motel que tenía una particularidad morbosa: los techos de algunas habitaciones estaban construidos de tal forma que se pudiera observar sin ser visto. Con ello el propietario tenía la intención de escudriñar las intimidades sexuales de sus huéspedes, y solamente el dueño, su mujer, y el propio Talese conocieron tal truco, que nunca fue descubierto.

Trastornos parafílicos

Sin entrar a discutir el trasfondo ético de los actos de Talese, nos expone la existencia del voyeurismo, un trastorno definido como una excitación sexual intensa y recurrente derivada de la observación de una persona desprevenida que está desnuda, desnudándose o dedicada a una actividad sexual, y que se manifiesta por fantasías, deseos irrefrenables o comportamientos, según el DSM-5. Este mismo manual lo engloba dentro de los trastornos parafílicos, un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer se encuentra en situaciones o actividades atípicas. Otros ejemplos de trastornos parafílicos serían el exhibicionismo, frotteurismo, sadismo, pedofilia, fetichismo o travestismo.

En cuanto a su prevalencia, el mismo manual da una prevalencia del 12% en hombres y un 4% en mujeres, alcanzando incluso una igualdad en ambos sexos del 15% en algunos estudios. Por tanto, se podría decir que el gusto por observar a otras personas desnudas o teniendo relaciones sexuales no es algo fuera de lo común, aunque la propia etimología de parafilia lo diga.

Cultura popular

La figura del voyeur ha sido ampliamente representada en literatura, cine, TV… Ha sido planteado de muy diversas maneras, inquietante por Hitchcock en La Ventana Indiscreta, divertida en la comedia adolescente Porky’s o misteriosa en Blow Up. Incluso se podría plantear si en el mundo de redes sociales en que vivimos, donde estamos interconectados y compartiendo nuestra vida en cada momento, no sea una manera de alimentar el voyeurismo y las fantasías de la propia sociedad.

Colaboración: David Cueto Marcos (Psicólogo de CEPTECO).

Leer artículo completo en (provisionalmente deshabilitado): ileon.com (27 abril 2016)