Comentamos en otra entrada de este blog que las emociones son reacciones habituales ante diversos estímulos del ambiente. Son necesarias y nos ayudan en la vida diaria porque nos dan información sobre nuestra situación y nos motivan a actuar de manera que estemos a salvo o a seguir adelante con nuestros objetivos.

Es importante permitirnos sentir todo el rango de emociones, incluso las más desagradables, ya que todas tienen su función adaptativa.

El miedo y el Covid-19 (coronavirus)

El miedo es una emoción básica y primaria. Una reacción necesaria ante situaciones amenazadoras y desconocidas. Es un sistema natural de alarma que juega un papel importante en mantenernos a salvo. Se convierte en un problema cuando es disfuncional consiguiendo paralizarnos e impidiendo gestionar eficazmente el peligro o la amenaza.

El miedo al contagio del coronavirus tiene un componente de estrés y de ansiedad que nos genera sensación de vulnerabilidad de nuestra salud. Si no aprendemos a manejarlo nos convertiremos en sus víctimas. Cuando el sentimiento de desconfianza y pánico es elevado genera sufrimiento emocional que se propaga con facilidad en la sociedad.

Podemos combatir dicho miedo a través de la comunicación y la información que recibimos. Debido al gran riesgo de bulos e información falsa (fake news) que circula debemos acudir siempre a medios fiables donde la información que ofrecen esté contrastada. Es mejor utilizar fuentes de información oficiales y científicas.

Más de Uno León con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto vía telemática (18 marzo 2020). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Comprender mejor lo que nos pasa

Todo proceso fóbico, para superarlo conlleva, en primer lugar, observar lo que nos pasa en nuestro cuerpo: sensaciones físicas –taquiardia, sudores, molestias estomacales–, pensamientos –visiones catastróficas, deberías…– y conductas disfuncionales –abuso de tóxicos o de la teconologia–.

Es razonable intentar definir las emociones que tenemos durante el aislamiento: miedo, enfado (detrás del mismo suele haber miedo), tristeza… Saber el significado de la emoción: alerta ante la adversidad, riesgo de contagio/muerte… para poder gestionarlo sin perder el control haciéndolo disfuncional. Superar el miedo implica saber razonarlo con datos realistas y con experiencias pasadas superadas.

Estrategias que podemos utilizar para no caer en pánico

Además de lo ya mencionado, evitar estar permanentemente conectado. El exceso de información aumenta la sensación de malestar emocional. Sería conveniente potenciar los recursos personales:

  • Seguir escrupulosamente las recomendaciones y medidas de prevención establecidas por las autoridades sanitarias.
  • Asumir que por nuestro sacrificio personal estamos haciendo un bien para otros y para la sociedad salvando vidas, especialmente la de nuestros mayores.
  • Si estanos en aislamiento: aprovechar para hacer más vida familiar, realizar tareas pendientes en casa…
  • Vencer el miedo con datos realistas y experiencias pasadas (enfermedades superadas a lo largo vida).
  • Gestionar los pensamientos obsesivos manteniendo el cuerpo y la mente activa con ejercicio físico, relajación y meditación, actividades gratificantes…
  • Valorar la propia situación real: si no se ha estado expuesto al coronavirus, no hay que preocuparse ni recrearse en el miedo.
  • Utilizar el sentido del humor como antídoto para conjurar el miedo.

¿Cómo realizar una vida cotidiana estando encerrados en casa en aislamiento?

En la medida de lo posible sería conveniente mantener rutinas diarias: horarios, tiempo-tarea.  Proyectar metas u objetivos que alcanzar en caso de aislamiento. Hacer un listado de tareas a realizar en casa, con ello tendremos la mente ocupada, y llevaremos a cabo aquellas cosas pendientes. Es una excelente oportunidad para cultivarnos: lectura, cine, escribir, dibujar…

Otra variable importante es gestionar los pensamientos obsesivos intentando no retenerlos. Está demostrado que cuando se intenta no pensar en algo, se vuelve más intenso ya que el cerebro se centra en recordar lo que no debe pensar.

Mantener el cuerpo y mente activa mediante alguna una actividad que nos apasione. Usar la tecnología para comunicarnos con nuestros seres queridos. Limitarla usando el ejercicio estático y actividades manuales. Realizar actividades conjuntas en la familia: juegos de mesa, videojuegos…

Sería pertinente evitar el aislamiento social manteniendo relaciones telefónicas, a través de WhatsApp, Skype, FaceTime, teléfono con nuestros amigos y familiares.

Por nuestra parte ofrecemos la opción de la terapia online. Animamos a las personas que están solas a buscar ayuda si empiezan a que su ansiedad y miedo les hace estar emocionalmente muy alterados.

Para evitar sobrepeso intentar hacer una comida más frugal por la disminución del ejercicio físico por el aislamiento.

Orientaciones para familias con hijos

En primer lugar, dar a los hijos e hijas una información veraz adaptada a su nivel de comprensión. Ayudarles a establecer pautas de prevención con juegos, dibujos, canciones para lavarse manos, no tocarse la cara, estornudar en el codo… Evitar el excesivo aislamiento y tiempo por jugar a videojuegos solos. Ayudarles, como nosotros, a establecer rutinas: por la mañana hacer deberes y leer, después ver dibujos y por la tarde hacer actividades con toda la familia.

Es un excelente momento para pasar y disfrutar más tiempo con ellos con juegos de mesa, internet, videojuegos pero con ellos.

Evitar usar comentarios sobre determinados colectivos (chinos) para evitar el rechazo o la discriminación. Hacerles entender que estamos haciendo este esfuerzo por evitar contagiar, especialmente, a los abuelos y personas mayores.

La ciencia nos dice que cuanto más satisfactorio sea el apego emocional que les brindemos mayor será la seguridad en su vida futura: relaciones de pareja más gratificantes, no padecer problemas psicológicos, menor ansiedad y miedos.

Decálogo de recomendaciones

  • Prevenir el contagio y contagiar. Si se sospecha contactar con el 900222000 (Comunidad de Castilla y León).
  • Evitar estar hipervigilante y alarmarse.
  • Usar fuentes de información fiables y científicas.
  • Mantener rutinas diarias aprovechando la vida familiar sin hablar demasiado de la infección.
  • Informar adecuadamente a los menores.
  • Aceptar nuestras emociones ante el aislamiento social para evitar los monstruos interiores cuando estamos aislados.
  • Evitar conductas compulsivas: consumo de tóxicos, juego sin control.
  • Aceptar pensamientos negativos asociados al miedo ayudándonos de la razón y la observación lógica de los hechos (baja mortalidad, superación de crisis).
  • Tener buen trato y respeto con el pequeño entorno que nos rodee en el aislamiento o al salir a trabajar o comprar.
  • Usar el sentido del humor como aceptación de lo que no podemos cambiar.

Referencias:

– (2020). Guía para familias con hijos.