La esquizofrenia es un desorden mental grave que afecta a algunas funciones cerebrales tales como el pensamiento (percepción de la realidad), las emociones y la conducta. Las personas que presentan este problema pierden el contacto con la realidad (mente escindida) pudiendo ser crónica o recurrente. Para diagnosticar una psicosis como esquizofrenia, los síntomas deben ser continuos durante al menos seis meses y haberse producido varios episodios con ciertas características específicas.

Afecta a una pequeña parte de la población sin distinción de sexo, raza o clase social, aunque aparece con más frecuencia en los hombres. Muchos de las personas presentan algunas dificultades sociales y académicas ya desde la infancia.

Quien presenta este problema le genera una mayor probabilidad de desempleo, pobreza, y menor esperanza de vida, de 10 a 12 años, por problemas de salud y suicidios.

Audio: León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (10 enero 2016)

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Causas de la esquizofrenia

Según numerosos estudios este trastorno tiene un componente predisponente genético (los hijos de pacientes con esquizofrenia tienen una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad que las personas sin antecedentes familiares). Además existen factores externos precipitantes que desencadenan la enfermedad:

  • Consumo de drogas (cannabis, cocaína, anfetaminas, alucinógenos) y alcohol.
  • Cambios en el patrón del sueño.
  • Problemas prenatales y acontecimientos vitales estresantes.
  • Factores sociales, de competitividad y sobreesfuerzo.

Esta unión de predisposición genética y circunstancias externas puede producir un desequilibrio químico cerebral que provoca una serie de cambios en los neurotransmisores, especialmente los dependientes de la dopamina y la serotonina, que ayudaría a desarrollar este grave trastorno mental.

Existe la falsa creencia de que las personas con trastornos mentales graves son más agresivas y generan más delitos contra los demás que aquellas que no presentan problemas mentales.

Sus síntomas

Sus síntomas se dividen en positivos y negativos y se le pueden añadir otros llamados cognitivos. Afectan principalmente al contenido de la conducta y del pensamiento:

  • Síntomas positivos: delirios (ideas de persecución, grandeza, celotípicos…) y alucinaciones (oír voces), cambios en su pensamiento (lenguaje incomprensible) y su conducta.
  • Síntomas negativos: empobrecimiento emocional (abulia), en sus relaciones sociales (aislamiento), conductas desorganizadas.
  • Síntomas cognitivos: merma en la atención, concentración, memoria y ciertas funciones ejecutivas.

Aunque estos síntomas pueden aparecer en los momentos más agudos de la enfermedad, si el paciente cumple adecuadamente con su tratamiento podría llevar una vida más o menos normalizada.

¿Cómo se trata la esquizofrenia?

Este trastorno crónico necesita de un tratamiento farmacológico con neurolépticos para, en las fases críticas, controlar los síntomas positivos y conseguir una estabilidad que facilite una vida adaptada. Además, los tratamientos psicológicos y de rehabilitación ayudan a que el paciente pueda adaptarse al medio de la mejor forma posible, conozca los detalles de su enfermedad, la asuma y aprenda a prevenir las recaídas.

Este problema modifica la interacción entre los miembros de la familia. En la medida de de sus posibilidades es el propio sujeto el responsable del manejo de su enfermedad, seguir las indicaciones médicas, identificar síntomas, tener hábitos saludables y una actividad social.

Es conveniente que la familia ayude en la atención a la persona con dicho problema, supervisar hábitos saludables y ayudarle a la solución de problemas. Es una señal de alerta el insomnio, la irritabilidad y un aumento de la suspicacia. El apoyo de grupos de familiares es una buena forma de poder recibir ayuda de otras familias con el mismo problema.