Cuando los profesionales de la sexología hablamos de sexo solemos hacerlo informando sobre las disfunciones sexuales, problemas de pareja, mitos, miedos, abusos o traumas… (lo malo del sexo) pero no sobre los beneficios del sexo. Sin embargo, el bienestar sexual es un ingrediente esencial de la calidad de vida. Las necesidades de afecto y de intimidad sexual son inherentes a la naturaleza humana y su satisfacción contribuye a mantener nuestro equilibrio físico y psicológico.

Es importante hablar no sólo de coito cuando nos referimos a las relaciones sexuales, ya que existen muchas más formas de disfrutar de la sexualidad y todas ellas pueden influir positivamente en la salud de la persona cuando estas relaciones son consentidas y placenteras. ¿Por qué no disfrutar de las posibilidades que dan mi cuerpo y el de la otra persona para disfrutar de lo bueno del sexo?

Como procreación

Es la función básica para la supervivencia de la especie. Es el impulso que nos hace buscar a la persona amada y apegarnos a ella y a los descendientes de ambos para buscar la perpetuación de nuestros genes. Una procreación responsable nos hará disponer de los mejores cuidados y medios para la atención a una nueva vida de acuerdo con los deseos y responsabilidades compartidas con la pareja.

Como comunicación

Un aspecto fundamental que aportan las relaciones sexuales es la comunicación, imprescindible para el bienestar emocional. Como especie necesitamos relacionarnos con otras personas. Con el sexo se desarrolla la comunicación con la pareja, pudiendo expresar las emociones y deseos de forma íntima y en privado en esos 2 m2 de piel de nuestro cuerpo.

El sexo, además, influye en el sistema inmunológico, ya que el contacto físico hace que se generen endorfinas, nuestro mejor relajante para producir bienestar. Centrando nuestra atención en las sensaciones físicas desviamos la atención de los posibles pensamientos preocupantes logrando con ello reducir el estrés que afecta a nuestro cuerpo y que nos hace más sensibles a padecer enfermedades.Como placer

Disfrutar frecuentemente de los beneficios del sexo nos hace también más proclives a tener mejor salud y una mayor esperanza de vida. Solemos observar que, en muchos casos, es un buen termómetro, directamente proporcional, de cómo funciona la relación de pareja.

Como conocimiento del otro

Mantener una cercanía sexual con nuestra pareja nos aporta un conocimiento íntimo del otro. Nos permite descubrir sus emociones mediante el tacto, conocer lo que sentimos al tocar y ser tocados. Es más difícil engañarnos y que nos engañen a través de él. Indica lo que nos gusta y lo que nos molesta que el otro nos haga, lo que le gusta y le molesta al otro sólo con empezar a acariciarnos.

Deseos de ternura, afecto, cariño y crear vínculos en la intimidad

Nuestra especie está hecha, como la mayoría, para dar y recibir afecto. Recibir esa ternura nos permite crear vínculos profundos con la intimidad. Esa vinculación afectiva intensa y duradera que se desarrolla y consolida entre dos personas a través de su interacción recíproca. Su objetivo es la búsqueda y mantenimiento de la proximidad para generar seguridad, protección y consuelo en los momentos difíciles.

Nos está de más amarnos más para estar mejor con nosotros mismos y con nuestra pareja.

Publicado en (provisionalmente deshabilitado): ileon.com (4 julio 2014)