Tarde o temprano todos tendremos o dejaremos a un ex. Una de las mayores preocupaciones de las parejas separadas es la de las consecuencias que el divorcio tendrá para sus hijos. Con independencia de su edad, éstos responden en función de cómo sus padres realizan la separación y cómo resuelvan sus diferencias (antes, durante y después de la misma). Los niños de padres que se pelean, insultan o desprestigian tienden a sufrir mayor ansiedad. Se preocupan por el objeto de las peleas, por el futuro y quedan desgarrados por su lealtad a ambos progenitores.
Sus reacciones emocionales suelen ser lógicas de los problemas de adaptación en función de las edades:

  • Preescolar: Pérdida de conductas adaptativas que habían adquirido (control de esfínteres, alimentación, alteraciones del sueño…).
  • Edad escolar: Miedos y gran sentimiento de tristeza e inseguridad. Dificultades escolares.
  • Preadolescentes: Fuerte irritación y sentimientos de inconformidad. Dificultad para expresar los sentimientos. Idealización del padre no custodio y aumento del conflicto con el padre custodio.
  • Adolescentes: Sentimientos ambivalentes de suficiencia y dependencia. Desconcierto ante la ruptura. Búsqueda de la opinión del grupo de iguales.

La ansiedad y la crisis económica   León en la onda (6 junio 2012)

El modo de comunicarles la ruptura también influye en su respuesta emocional ante el hecho de que sus padres cesen la convivencia. La mejor manera de explicarles la separación sería:

  • El padre y la madre juntos y sólo cuando se haya tomado la decisión de separarse de forma definitiva.
  • Expresándoles apego incondicional a lo largo de su vida.
  • Desculpabilizándoles de la ruptura.
  • Animándoles a formular preguntas y a expresar sus preocupaciones.
  • Transmitir los beneficios de la separación y cómo pueden colaborar con los padres para hacerla más llevadera:

–      Entender los comportamientos inadecuados de sus padres dentro de una lógica emocional.
–      Anticipar sentimientos personales de malestar ante la separación.
–      Aclarar que no existen víctimas ni culpables y que en la decisión de separación ellos no han participado.
–      Insistir en que la separación es de la pareja y que ambos padres van a seguir ocupándose de ellos como lo venían haciendo hasta ahora.

Si nos hemos separado, ¿cómo ha influido en los hijos-as nuestra ruptura? ¿Qué errores cometimos y cómo poder subsanarlos?