Recientemente se han publicado datos relativos a la ansiedad donde, según la OMS, en 2017, alrededor de 260 millones de personas en el mundo sufrieron trastornos asociados a ella. En nuestro país, el Consejo General de Psicología de España estima que 9 de cada 10 españoles la padecieron durante ese mismo año.

En nuestra vida cotidiana solemos tenemos un nivel normal de ansiedad, un estado o situación de alerta que nos sirve como aviso en condiciones de alarma frente a posibles peligros. Es útil dado que nos estimula a actuar de acuerdo con las circunstancias y adaptarnos al ambiente. Es una función adaptativa ante una amenaza o desafíos externos, pero cuando el nivel de activación es demasiado intenso, duradero, frecuente, desproporcionado o no adecuado a las circunstancias entonces se considera patológica siendo negativa para el ser humano.

León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (6 febrero 2019). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Síntomas de la ansiedad

Una persona no nace con un estado de ansiedad permanente, sino que va aprendiendo las respuestas ansiosas dependiendo de su vulnerabilidad y personalidad junto a circunstancias ambientales estresantes, pero, como acabamos de comentar, la ansiedad es una respuesta aprendida y como tal puede “desaprenderse” y sustituirse por otras respuestas más adaptativas. Para que esto sea posible se necesita comprender el problema y la convicción absoluta de la necesidad de cambio que se traduce en esfuerzo para dicho cambio.

La ansiedad puede presentarse como un trastorno de pánico (con o sin agorafobia) con aparición brusca de síntomas físicos: taquicardias, ahogos, opresión torácica, molestias estomacales, sudor, temblores,…. síntomas cognitivos: miedo a morir, volverse loco,…. y conductuales: huida y evitación posterior de estímulos asociados. O puede presentarse como algún tipo de fobia, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad generalizada, trastorno por estrés postraumático….

Tener un ataque de pánico aislado, aparición súbita de síntomas de ansiedad (aprensión, miedo o terror, ahogos, opresión torácica, miedo a perder el control) con sensación de muerte inminente, no es un trastorno psicológico. Sin embargo, si a partir de esa primera experiencia los ataques de pánico se repiten con cierta frecuencia y/o hay un miedo claro y persistente a tenerlos, entonces podemos hablar de que nos hallamos ante un problema psicológico que necesita tratamiento.

Fuentes:

  • APA (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Madrid. Médica Panamericana.
  • OMS. Día Mundial de la Salud Mental. Web (octubre 2017).
  • Serrano-Rosa, I. Así te mata la ansiedad. El Mundo (15 enero 2019).