Ya hay mucho escrito sobre los efectos perniciosos sobre nuestra salud mental y física de este confinamiento, más la incertidumbre añadida de un probable cambio de paradigma mundial. Depresión, ansiedad, estrés post-traumático… y es evidente que a todos aquellos profesionales en primera línea (personal sanitario, personal de limpieza, trabajadores de supermercado, fuerzas del orden…) acusarán en los meses siguientes esta sobrecarga de trabajo en la que el sistema ha fallado en dar una cobertura adecuada.

Hay que asumir que esto es una pandemia mundial, una grave crisis. Las llamadas de autocrecimiento personal y tomarse esto como un reto vital nos parecen hipócritas y cínicas.

Hay gente muriendo, a la que se le han muerto personas muy queridas, con graves problemas económicos, laborales… Es cognitivamente imposible ser súper productivo en una situación tan dramática como la que nos encontramos. Lo que sí podemos hacer, es viendo la invariabilidad de la realidad, aprender a vivir poco a poco de la incertidumbre vital. Como dirían los estoicos, la gran mayoría de las cosas de la vida escapan de nuestro control directo. Lo que sí podemos manejar es nuestra reacción ante incertidumbre. Si salimos de esta crisis con un poco más de aguante ante los vaivenes de la vida, algo habremos ganado.

Más de Uno León con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto vía telemática (15 abril 2020). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Luchar contra la incertidumbre

Hay que intentar refugiarse en nuestros seres queridos, intentar seguir una rutina que se adapte a nuestras necesidades y buscar algún reto intelectual que nos mantenga ocupados. Sería bueno ponernos un listón productivo un poco más bajo de lo normal, ya que no sería adecuado caer en el bucle de autocastigo por no haber cumplido la tarea programada. La realidad es la que es y cualquier pequeño avance tenemos que tomarlo como un logro.

Mejor sería evitar cualquier tipo de supuesto experto que tiene soluciones mágicas. Esto es una solución tremendamente compleja, y un sabio de verdad, ante las preguntas de “¿cuándo estará la vacuna?”, “¿cuándo retomaremos la normalidad?”, “¿qué pasará con la economía?” diría: “no lo sé”. En estos períodos de incertidumbre aparecen charlatanes y vendedores de crecepelo de debajo de las piedras y debemos evitarlos.

Salir de la incertudumbre

Muchas personas nos han referido que al llegar la noche es cuando más pesimistas se vuelven. Es normal, suele haber menos obligaciones que nos distraigan y al no haber salido de casa o no hacer nuestra rutina de ejercicio semanal puede ser difícil conciliar el sueño. Hay que asumir que ese malestar es normal, no obsesionarse y tener momentos de catarsis. Al final, los días acabarán pasando, consiste en ser consciente de ello.

Desde luego que la ayuda profesional ahora es muy importante. Parece que se aconseja hacer “cartas estructuradas” (Xiao, 2020), una especie de cuestionario sobre nuestros problemas actuales y las demandas terapéuticas expresadas al psicólogo. La idea es que está situación está cambiando el paradigma de como se hace terapia, y sentarse a escribir nuestras reflexiones para enviárselas al terapeuta para que tenga una situación más clara de la situación puede ayudarnos a ser más eficaces al dar una intervención más eficaz.

La vida suele ser una escalas de grises, el blanco y negro no es muy común. No creemos que haya un “chas” mágico y volvamos a la vida de antes, eso que hay asumirlo. Aunque los cambios den miedo, podemos utilizar esta situación para algo positivo, cada uno tiene que hacer un trabajo de introspección de lo que le puede aportar a la sociedad, a su familia y a sí mismo.

Referencias: