Su nombre sería un trastorno facticio que estaría el cuadrado dentro de los denominados trastornos somatoformes. Las primeras distinciones en la literatura médica sobre la simulación de síntomas aparecen a mediados del siglo XIX, como en los casos de histeria. El término síndrome de Münchausen aparece sobre los años 50 del siglo pasado.
Más de Uno León con Javier Chamorro y David Cueto (23 octubre 2024). Audio cortesía de Jorge Martínez.
Su nombre está basado en un personaje real del siglo XVIII, del que se decía que exageraba todo tipo de aventuras y vivencias personales. Los criterios clínicos principales son la falsificación de síntomas físicos o psicológicos, inducción de lesión o enfermedad. La persona con este diagnóstico normalmente se presenta a sí misma frente a los demás como enferma o incapacitada. Este comportamiento engañoso es evidente incluso en ausencia de recompensa externa obvia. En las primeras descripciones clínicas incluso se hacían diferenciaciones entre simulación abdominal, neurológica o hemorrágica. Muchas veces su diagnóstico no está tan claro, la línea entre lo facticio, la somatización y la enfermedad real es difusa. Los motivos de la simulación muchas veces tampoco están tan claros, y evidentemente hay peor pronóstico cuánto más tiempo lleve ocurriendo.
Causas de este síndrome
Lo intuitivo nos haría pensar en la ganancia económica pero es demasiado reduccionista basar el trastorno facticio solamente en este criterio. Cualquier persona que haya lidiado con evaluaciones de baja laboral sabe la sombra de duda que siempre se proyecta. El prestigio social también es un factor relevante, normalmente alguien enfermo es tratado con más atención y cuidado, puede sentir que existe en los demás a través de la enfermedad que padece.
Parece ser que hay variaciones en la prevalencia según las áreas de especialización médica, siendo una de las más relevantes la dermatología. En psiquiatría puede haber cierto grado de simulación, aunque las baterías y tests que detectan estas circunstancias cada vez son más efectivas. Se ha hipotetizado que estas simulaciones podrían ser incluso un mecanismo de defensa de la psicosis.
Münchausen por poderes
Hay que prestar mucha atención al denominado Münchausen por poderes, que sería que padres o figuras de cuidado principales exageran los síntomas de enfermedades de su hijo/a o de la persona dependiente. Esto ocurre a grandes rasgos porque el papel de esa persona en el sistema familiar es estar enferma para justificar que no haya un divorcio, tener un objetivo vital siendo cuidador o cuidadora de esa persona.
Internet y las simulaciones
Se da la circunstancia de lo que antes eran enfermedades psicogénicas de masas reducidas a un punto geográfico hoy en día se transmiten por todo el globo a través de Internet. El contagio social es una característica innata básica del ser humano, tendemos a imitar y a apropiarnos de lo que vemos. En las redes sociales existen fenómenos estudiados de influencers que explican que tienen determinada enfermedad y que ello les ha hecho tener una historia de superación, relato omnipresente en la actualidad. Curiosamente estos diagnósticos nunca son enfermedades evidentes (como heridas en la piel de lepra), sino psicológicas o más complicadas de detectar, como el síndrome de Toruette o el trastorno de estrés post-traumático.
En un adolescente que puede llegar a pasar 8 horas al día en TikTok, esto puede suponer que empiece a buscar desesperademente autodiagnósticos de lo que ve ahí. En una sociedad obsesionada por los likes y las visualizaciones, la enfermedad da ese prestigio social comentado. En no pocas ocasiones son estafas, usando el dolor y la enfermedad como justificante a la donación. Ya se habla incluso de «Münchausen por Internet», y todavía creo que no conocemos del todo el alcance de ello.
Detectar las simulaciones
Existen algunos signos o patrones que nos pueden ayudar a identificar un trastorno facticio, pero insisto en lo dicho anteriormente de lo complicado que es a veces discernir entre somatizaciones, lo facticio y lo real. La histeria era considerada una enfermedad y tangible y hoy en día apenas se toma en serio, entender las corrientes históricas y sociales es muy importante. La idea de detectar un facticio es ver si la historia médica es igual de dramática que de inconsistente. También es ver como como los síntomas menos claros o detectables son siempre los que más empeoran, es decir, lo menos comprobable empíricamente tiende a ser siempre lo más grave o doloroso.
Si la persona muestra un conocimiento sobre enfermedades o terminología médica puede ser una pista de que esa persona se ha informado para manipular a los demás. Otro predictor relevante sería que esa persona evite desesperadamente que entrevistemos o conozcamos la opinión de su entorno cercano sobre la enfermedad que afirma tener. Observar que también se siguen modas o diagnósticos que de repente aparecen muy nombrados en medios de comunicación puede ser una pista que hay una simulación. Si tenemos pruebas de que es realmente es un facticio, confrontar y atacar normalmente provocará una posición defensiva de la otra persona, incluso puede escalar o reafianzarse por sentirse herida. Ese es un mecanismo de manipulación de las sectas por ejemplo, ese «el mundo contra nosotros», con lo que el tacto o la aceptación incondicional suelen ser mejores estrategias, por muy dolidos que nos sintamos por el engaño.
Bibliografia:
- Giedinghagen, A. (2023). The tic in TikTok and (where) all systems go: Mass social media induced illness and Munchausen’s by internet as explanatory models for social media associated abnormal illness behavior. Clinical child psychology and psychiatry, 28(1), 270-278.
- Tatu, L., Aybek, S., & Bogousslavsky, J. (2018). Munchausen syndrome and the wide spectrum of factitious disorders. Neurologic-Psychiatric Syndromes in Focus-Part II, 42, 81-86.