En realidad el Síndrome de Buenas Personas no existe como diagnóstico clínico. Es una expresión coloquial que aplicamos a personas ingenuamente altruistas que no saben expresar las cosas que les molestan o decir no a los demás por miedo a perder amigos, familia o parejas.

La base de este comportamiento es haber aprendido a sentirse bien complaciendo a otros y culpables, con miedo o vergüenza en el caso de hacer lo que les gusta. Esto hace que no sepan pedir lo que desean y se hayan quedado sin disfrutar de lo que les agrada.

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Onda Cero, 8 mayo 2013

Hacer saber a los demás las cosas que nos molestan

Los expertos en salud mental sugieren que expresar quejas sirve como medio de control para prevenir manifestaciones de frustración y rabia, y cuando se sabe hacer en el momento apropiado, con la persona y manera adecuadas, suele tener consecuencias positivas.

Las personas que presentan este Síndrome también suelen sentirse culpables cuando se niegan a hacer algo que no desean. Decir que no es una de las más importantes habilidades de comunicación e implica respetarse a uno mismo y a los demás, posponer la acción a nuestro antojo y ser capaz de aceptar negativas de los otros. Ayuda a que sepan cuáles son nuestras posturas y sentimientos, así como a evitar que la gente se aproveche o abuse de nosotros.

Perfil habitual

Generalmente son mujeres que priorizan a sus hijos, si los tienen, y sino a la pareja, o a la familia. No tienen vida propia y están siempre entregadas a los demás. Presentan ansiedad y/o depresión cuando ya piensan que no son útiles (sus hijos se van de casa, mueren sus padres a los que cuidaban…

Lo que ayuda

  • Dar prioridad a ellos/as mismos/as, a sus afectos y decisiones. No creerse inferior y tomar decisiones inteligentemente egoístas.
  • Compaginar su trabajo con otras tareas (hijos, cuidar a la familia…).
  • Rehacer su vida en pareja logrando una mejor armonía y bienestar, empezando a compartir más cosas que sean agradables.
  • Retomar apoyos sociales si se fueron distanciando durante la educación de sus hijos: amigas o amigos de la infancia, colegas de trabajo… Y disfrutar de nuevo de gustos y aficiones pospuestas: Volver a estudiar si su formación no era la que hubieran deseado, volver a disfrutar de aficiones que les gustaban de niñas adaptándolas a la edad, comenzar un nuevo proyecto…