El ser humano no es monógamo por naturaleza. Es un mito aquello de “… y fueron felices y comieron perdices para siempre” porque la unión no garantiza ni la felicidad ni la fidelidad. Son los factores culturales, religiosos y sociales los que favorecen la monogamia como factor moral más que evolutivo.

La infidelidad hace referencia al no mantenimiento de los afectos en el tiempo, el incumplimiento de las obligaciones de la relación y la deslealtad (defraudar la confianza que han depositado en nosotros). El problema son las consecuencias ya que pueden ir más allá del daño emocional y ser más graves de lo que se piensa.

Nuestro instinto de apego hace que nuestras emociones se deriven hacia una afectividad exclusiva y que nos haga sentirnos queridos incondicionalmente, pero, a veces para algunas personas, es difícil evitar ser infiel, siendo más frecuente la infidelidad, en ambos miembros de la pareja, cuando la mujer tiene mayor estatus e ingresos mucho mayores que el hombre (Munsch, 2010).

Hay un tipo de infidelidad afectiva/emocional y sexual, continuada durante largo tiempo (parejas paralelas) y otra que es esporádica y no todas las infidelidades tienen el mismo significado. Cuanto más elaboradas y preparadas en el tiempo producen mayor dolor y sufrimiento a la persona traicionada.

Audio: Onda Cero, 4 febrero 2014.

Audio: Onda Cero, 4 febrero 2014.

Cifras de infidelidad

Son varias las cifras de la infidelidad en España. El estudio del CIS (1995) indicaba que el 46% hombres y 17% mujeres habían sido infieles. El estudio de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS, 2004) señalaba a un 15% del total de la muestra habían mantenido relaciones  fuera de la pareja. La Encuesta Nacional de Salud Sesual aportaba datos del 22% hombres y 9% mujeres. La red social  social Ashley Madison (2013) dedicada a favorecer este tipo de contactos afirmaba que España era el país más promiscuo de Europa.

Sternberg ya propuso que los pilares de la relación de pareja tendrían que ver con la intimidad, la pasión y compromiso y muchas veces la lealtad se rompe manteniendo otras relaciones afectivas fuera de este ámbito.

Pero, ¿qué es lo que hace que seamos infieles?, ¿cuáles son sus motivaciones y cómo prevenirla? Lo veremos en la próxima entrega.