Cuando algo nos preocupa tendemos a darle vueltas. Esto es normal cuando un problema nos estresa, ya que es una respuesta adaptativa que nos ayuda a buscar una solución.

No es problemático siempre que dejemos de pensar en ello cuando el problema se soluciona o no tiene solución. Sin embargo, estas ideas se convierten en pensamientos patológicos u obsesivos cuando son muy frecuentes (varias veces al día), intensas (nos alteran mucho) o muy duraderas (están varias horas en nuestra mente).

La crisis económica que llevamos varios años viviendo ha provocado diversos acontecimientos estresantes en muchas personas: paro laboral, problemas para pagar una hipoteca, comer, posibilidad de un desahucio… Ante hechos como estos se desencadena una respuesta biológica para solucionarlo que puede ser el enfrentamiento, la paralización o la huida-evitación. Si esta situación estresante dura mucho tiempo deteriora el sistema inmunológico del organismo y tiende a generar problemas físicos y dificultades adaptativas en las relaciones interpersonales.

ObsesiónMujer

Audio: Onda Cero, 19 marzo 2014.

¿Por qué se produce la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta normal ante una amenaza percibida pero la mayor parte de esa ansiedad está generada, no por los acontecimientos que tienen lugar, sino por el significado que nosotros les otorgamos. Tenemos razonamientos tóxicos que nos hacen sufrir innecesariamente, maneras de pensar que son pautas de hábito aprendidas, creencias esenciales acerca de nosotros mismos, de los demás y sobre el mundo que aprendemos desde pequeños. La parte buena es que podemos aprender a controlar nuestro pensamiento y con ello también nuestra ansiedad.

Cuando los pensamientos nos agobian y generan ansiedad

Muchas de las creencias aprendidas y que nos hacen sufrir son, en gran parte, irracionales. Solemos sugerir pedir ayuda a personas de confianza o especialistas en psicología o medicina no implicados en el problema para poder discernir con mejor criterio dicha situación. Para modificar el modo de pensar:

  • Identificar cuándo, con quién y cómo se piensa de manera irracional.
  • Refutar dichas ideas y desarrollar un autodiscurso racional.
  • Practicarlo hasta que llegue a ser automático.

Pensamientos distorsionados más comunes ante situaciones de crisis

Los errores más frecuentes que vemos en consulta generalmente asociados al orden, la limpieza y aquellos que tiene que ver con nuestra actuación o la de los demás:

  • Los debería/debo: La persona cree que los demás deberían hacer lo que yo quiero o yo debo hacerlo de una determinada manera. Sustituirlo por me gustaría…
  • Culpabilización: Buscar un responsable de nuestros problemas o culparnos por los problemas ajenos. Mejor valorar que cada uno es responsable de lo que hace.
  • Visión catastrófica: Imaginar, especular y rumiar el peor resultado posible de una situación sin analizar lo improbable de su ocurrencia, o creer que la situación es insoportable o imposible de tolerar cuando en realidad es incómoda o inconveniente.