Es evidente que este abrupto cambio en nuestra vida provoca diversas fases: primero está el shock de asimilar que estamos viviendo una pandemia mundial, con todo lo que ello implica. Luego estaría la adaptación forzada a la nueva situación (económica, social, laboral, familiar), y ahora por último creo que nos encontramos a lo que el psicólogo Roy Baumeister llamaría “fatiga en la toma decisiones”.

Este concepto hace referencia a la bajada progresiva en la calidad de la toma de decisiones cuando tenemos que hacer multitud de ellas de manera sucesiva. La idea es que nuestra capacidad cognitiva y “frescura mental” se ve lentamente mermada y podemos ir decidiendo de manera más torpe e irracional casi sin darnos cuenta.

Hay un estudio conocido en psicología en la que unos investigadores evaluaron la permisividad en condenas de libertad condicional en función de la hora del día y de los descansos llevados a cabo. Lo que vieron es, que cuanto más tiempo pasaba sin haber descansado y llevaban más número de sentencias seguidas, su “magnanimidad” con el acusado iba disminuyendo. Solía haber un patrón de ir dictando sentencias más benévolas justo a la vuelta de su descanso y resolver en sentencias más duras al cabo de varias horas de trabajo seguido.

En el caso específico de todos nosotros, es evidente que todas las decisiones que por circunstancias muchas veces extremas hemos tenido que ir tomando estas últimas semanas, afectará la calidad en nuestra capacidad de elección, estando además bajo presión en bastantes casos.

Más de Uno León con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto vía telemática (29 abril 2020). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Alternativas para superar la fatiga mental 

 El psiquiatra infantil Dr. Bruce Perry, experto en funcionamiento cerebral ante situaciones traumáticas (y donde nos encontramos es una de ellas), explica una serie de pautas muy clarificadoras para ayudarnos a tomar decisiones lo más racionales y efectivas posibles.

  1. La primera sería limitar el número de decisiones a llevar a cabo a lo largo del día, y por ello el tema de la rutina mencionado anteriormente es esencial.
  2. Hacer descansos mentales concordantes con el tipo de decisiones que tenemos que tomar. Al estar encerrados en casa y no tener espacios estructurados, es importante regular la toma de decisiones en su consiguiente “dosis”. Es decir, una decisión no muy importante, pequeño descanso después, decisión más importante, ¡descansar más al tomarla!
  3. Evidentemente, intentar tomar decisiones clave en general en primeras horas del día, cuando la fatiga mental sea menos fuerte.
  4. No tener miedo a posponer ciertas decisiones si las circunstancias nos lo permiten. Muchas veces, hacer alguna actividad placentera para nuestro cerebro (leer, ver una película, charlar con un ser querido) es más efectivo que dar vuelta a vueltas a un problema, ofuscándonos en ello.

En definitiva, ahora más que nunca tenemos que entrenarnos a sentirnos cómodos con un “no decidir” si estamos demasiado agotado para ellos. En ciertas ocasiones, y más en donde nos encontramos, posponer no tiene por qué ser siempre negativo.

Muchos ya habrán experimentado que por que una situación se tome de manera grupal, esta no fluye de manera más eficaz y se produce una especie de bloqueo en la misma. Es importante también aprender a delegar en personas que tengamos y confianza y respetar y no juzgar la decisión tomada. Intentar abarcar todo lo posible en esta crisis actual hará que cometamos más errores seguro.

Referencias: