Los seres humanos necesitamos el contacto físico (acariciar y ser acariciados) y la intimidad (conocer y expresar las emociones) para un desarrollo emocional equilibrado. Esta necesidad de intimidad sexual la llevamos a cabo con nuestra pareja mediante una vida en común. Esta necesidad sexual de tocar y ser acariciados nos lleva a buscar el contacto, la excitación y el placer con otras personas (Sexo en la pareja).

La mayoría de las personas desean vivir en pareja ya que suele experimentar una evolución que no se suele dar en otro tipo de relación. La pareja se une bajo los principios de relación positiva, cercanía e intimidad, empatía y agrado mutuo, atractivo físico, pasión y el deseo y compromiso de compartir intereses comunes.

El amor es conducta

Una relación de pareja se mantiene cuando hay mayores ingresos de conductas de respeto y afectuosas que menores gastos en nuestra cuenta bancaria emocional. Es un libre intercambio de conductas gratificantes, y si no funciona…. ¿por qué no pensar que mejor sería la separación? Siempre es mejor un hogar roto que un matrimonio infeliz.

La salud de la pareja y los hijos

¿Sabía que “mantener un matrimonio infeliz acorta nuestra vida en casi cinco años y nos hace un tercio más propensos a padecer enfermedades debido a una disminución de la propia capacidad inmunológica”? (Gottman y Silver, 2001). Suficientes pruebas experimentales afirman que es más dañino mantener una mala relación de pareja que romperla. Por otro lado, si hay hijos menores, sufren mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que, posteriormente, cuando vive sólo con uno de los dos y ve al otro en un nuevo ambiente e, incluso, con una nueva pareja, si éstos se separan respetuosamente. Si nos separamos de forma conflictiva e implicamos a nuestros hijos e hijas en la ruptura, también ellos sufrirán graves problemas emocionales. ¡Cuánto dolor hemos visto en menores por este motivo!

Habilidades de relación

Hay una serie de habilidades de relación que son convenientes que posea una pareja para que funcione mejor y que sepa comunicarse de forma afectuosa:

  • Saber respetar al otro (no maltratarlo) y escucharle aunque no estemos de acuerdo con su planteamiento personal.
  • Saber expresar sentimientos positivos y negativos (halagos y quejas). Saber expresar nuestras emociones si miedo ni rencor hacia la otra persona es una buena norma para poder asumir retos personales en nuestro devenir.
  • Saber llegar a acuerdos y contraer compromisos de negociación. Una de las variables que más difícil es llevarlas a cabo mediante la escucha activa, la forma de establecer la norma de que “todos ganamos” o el saber transigir cuando el otro nos proponga algo que, aunque no nos guste demasiado, lo hagamos para complacerle.
  • Saber ser mutuamente gratificantes y pedir perdón si nos equivocamos. Hacer algunas actividades gratificantes suele ser una de las mejores formas de sentirnos bien al lado del otro.

Es muy complicado convivir en pareja y reenamorarse, de vez en cuando, de la misma persona. En ocasiones, cuando la relación se tambalea podemos hacer un esfuerzo, antes de tirar todo por la borda, para intentar mejorarla. Plantear el conflicto para resolverlo juntos es el primer paso para que no nos suceda una y otra vez lo mismo. Y si esa espiral no cesa podemos pedir ayuda.

Publicado en: (provisionalmente deshabilitado: ileon.com (1 septiembre 2014)