Los problemas sexuales son frecuentes en las relaciones de pareja. Ya en 1970, Master y Johnson comentaban que la mitad de las parejas presentan algún problema o disfunción sexual durante su relación. Cómo se “resuelva en y con la pareja” una dificultad sexual hará que el superarlo sea un revulsivo en su vida afectiva.

Es habitual que nos sintamos mal si sufrimos una disfunción sexual y evitemos realizar aquellas conductas que nos hacen sentirnos incómodos por lo que estaríamos manteniendo y agravando el problema. En otras ocasiones, tendemos a responsabilizar a nuestra pareja de la disfunción (ya no me excita, ya no me atrae, ya no se comporta como yo quiero). Igualmente, la pareja suele pensar también las motivaciones de dicho cambio (ya no le excito, ya no me quiere, ya no le atraigo, me verá gordo/a, ¿me será infiel y tendrá a otro/a?… y así un largo etcétera de conclusiones falaces.

Hemos sido educados o maleducados y con bastante desinformación con respecto a nuestra respuesta sexual, a cómo transmitir y recibir afecto y cómo abordar un problema sexual cuando se nos presenta.

La comunicación como primera medida

Solemos pedir a las parejas que cuando uno o ambos  miembros de la pareja estén molestos, la primera norma es comentarlo en la intimidad. Aceptar nuestros miedos, dudas, dificultades o conflictos es un buen comienzo. Nos gusta animar a resolverlos conjuntamente, sin reproches, de forma abierta para evitar el conformismo de que se mantendrá a pesar de lo que hagamos, con lo que nos llevaría a disminuir nuestra valía como mujer u hombre.

Habría que luchar contra la negación o minimización cuando el problema se repite con excesiva frecuencia (ya se me pasará cuando…) al igual que autoinculparse creyendo que no habrá solución. Igualmente, tendríamos que enfrentarnos a evitar culpabilizar al otro lo que nos haría disminuir nuestro afecto a la pareja.

Soluciones para un problema sexual

La mayoría de los problemas sexuales tienen solución. La segunda vía es la información y la educación sexual. Muchos problemas se resuelven por esta vía. De hecho, en la Encuesta Nacional de Salud Sexual (2009) los españoles querríamos saber más de métodos anticonceptivos, prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), aspectos afectivos, maneras de obtener y dar placer, prevención de violencia y abusos sexuales y formas de resolver las dificultades sexuales.

La tercera forma de resolver una disfunción sexual, si con la anterior no se ha solucionado, sería llevar a cabo una serie de cambios que mejoren nuestra respuesta sexual como, por ejemplo, el uso de geles y cremas en mujeres menopausias, superar dificultades cuando existe disfunción eréctil, cómo mejorar en el desarrollo de fantasías sexuales para mejorar nuestro deseo o excitación…

Si, a pesar de nuestros esfuerzos, no conseguimos mejorar nuestro problema sexual sería conveniente pedir asesoramiento de un/a terapeuta sexual (psicólogo/a o médico/a) que nos ayude, dé información científica y nos sugiera alternativas para superarlo. Existen excelentes técnicas sexológicas para ayudar a superar una disfunción sexual que nos ayuden a mejorar nuestra intimidad. En ocasiones, el apoyo de un buen sexólogo con experiencia en terapia de pareja sería una buena alternativa. Sin olvidarnos, igualmente, del posible apoyo farmacológico que podría favorecer en esta mejora.

Siempre hemos pensado que tener una mayor educación y conocimiento sexual nos hace cada vez disfrutar más de nuestro cuerpo y el de la pareja haciéndonos un poco más libres.

Publicado en (provisionalmente deshabilitado) http://blogs.ileon.com/entresexos (23 mayo 2015)