El cerebro es nuestro principal órgano sexual, y de ahí proceden nuestras fantasías. Esta estimulación de nuestra mente tiene un efecto en los sentimientos, las emociones, en la conducta de la persona y en su vida sexual en general. Son productos de nuestra imaginación que recrea un cierto juego para predisponernos para el sexo, una herramienta en las relaciones sexuales.

Fantasías y salud sexual

Un 95% de hombres y mujeres tienen fantasías sexuales sin importar edad, sexo o tendencia sexual. Las fantasías sexuales son un índice de salud sexual dentro de la evolución de las fases de la respuesta sexual y no hay que entenderlas como un deseo insatisfecho por su incumplimiento, sino más bien como un elemento de ayuda a unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias. Suelen darse en la fase de deseo e implica factores tanto físicos como psicológicos sirviéndonos, la mayoría de ellas, para mantener un nivel adecuado de excitabilidad o un mayor grado de deseo. No necesitarlas puede ser también normal dado que la persona estaría centrada en las sensaciones agradables de tocar y ser tocado focalizando su atención sobre su cuerpo o el de su pareja. Sabemos que las fantasías pueden ser una posibilidad estimulante, pero no una obligación.

No representan un síntoma de insatisfacción o de inmadurez. En algunas personas le provocan cierta ansiedad que puede disminuir el deseo sexual cuando se valoran como negativas. Parece ser que la opción más sensata iría encaminada a dejarlas fluir libremente sin obsesionarse porque nos vengan a la imaginación y dejarlas pasar sin alterarnos demasiado en vez de hacer un remolino mental con ellas.

Creemos que llevar a cabo algunas de esas fantasías con la colaboración de la pareja sin que medie presión, engaño, chantaje o manipulación, podría ser una forma de hacer más divertida la vida en pareja. La opción de negarnos o de que el otro se niegue cuando no le agrada, hay que respetarla siempre.

Ventajas y tipos de fantasías sexuales

Permiten fomentar la creatividad y la capacidad de juego en la pareja, sirven para romper la rutina, fortalecen el vínculo de la relación y suelen usarse para aumentar el deseo, el erotismo, el autoconocimiento sexual y la excitación sexual.

Las fantasías sexuales son infinitas y depende del nivel de imaginación de cada persona. Las principales fantasías sexuales en ambos sexos tienen que ver en con mantener relaciones sexuales con desconocidos, con personas del mismo género, ser dominado o sometido, con disfraces, con objetos sexuales, ser observado manteniendo una relación sexual, hacer un trío… Jugar con nuestra imaginación podría ser divertido sin que nos genere ansiedad y quede en el campo del disfrute sexual.

Y otro más en nuestra relación sexual…

En el caso de la existencia de fantasías, los mayores conflictos en las relaciones de pareja están definidos por su puesta en marcha, sobre todo las que tienen relación con la implicación de terceras personas a la relación sexual. Por nuestra experiencia, estas proposiciones suelen hacerlas los varones y en raras ocasiones terminan de forma positiva, sino que más bien suelen desembocar en la ruptura afectiva de la pareja y su posterior separación. En una cultura de monogamia sucesiva es complejo que ambos miembros de la pareja sugieran a una tercera persona para mantener una relación sexual que suele terminar en un grave dolor, dudas o culpa si el que el lo acepta accede a ello.

Publicado en (provisionalmente deshabilitado): ileon.com (2 noviembre 2014)