Llamamos celos a una emoción recurrente que afecta a los vínculos interpersonales, ya sean estos amistosos, laborales, familiares o románticos. En este comentario nos vamos a centrar en estos últimos.

Echeburúa y Fernández Montalvo definen los celos románticos como “un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad -real o imaginaria- de la persona amada”.

El extremado afán de posesión y de exigencia egocéntrica está presente en todas las formas de celos. El amor a una persona, el afán de posesión (decimos mi mujer, mi marido…), la fidelidad pactada y el desprestigio social que puede surgir si se sabe de la infidelidad son sólo algunos de los componentes de los celos. Pero hay que tener en cuenta que los celos no implican la existencia de una infidelidad real.

León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (12 septiembre 2018). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Hombres, mujeres y celos

Los celos se dan prácticamente por igual en hombres que en mujeres, quizás algo más frecuente en los primeros, pero lo que si cambia es la manera de expresarlos. Los hombres suelen hacerlo en forma de ira o de agresión ya que toleran con mayor dificultad la infidelidad, sobre todo la sexual, y por ello su autoestima se siente mucho más afectada. Las mujeres, en cambio, los expresan en forma de tristeza o depresión mezclado, muchas veces, con autorreproches siendo la infidelidad emocional la que más les perturba.

Hay determinados rasgos de personalidad que se dan en las personas celosas. En ellas tienden a predominar la inseguridad en sí mismas, un bajo autoconcepto, la dependencia emocional, la desconfianza hacia los demás y la introversión y/o carencia de recursos sociales.

Algunos autores entienden que los celos moderados son estrategias de afrontamiento que permiten mantener las parejas, como una respuesta anticipatoria que intenta prevenir la infidelidad y la posible pérdida de la pareja. Pero ¿cuáles son los limites de los celos razonables? Éstos son difíciles de establecer: dentro de ciertos límites pueden constituir una muestra de preocupación y de interés hacia la pareja y ser un reflejo del amor que se siente, pero la aparición de celos intensos refleja inseguridad personal, posesión y miedo a perder a la otra persona.

La conducta celosa no es exclusiva de la relación de pareja. Como comentamos con anterioridad, los celos pueden producirse en todos los vínculos interpersonales por el temor de sufrir una pérdida de una persona en favor de otra (los padres con los hijos, en la amistad, entre suegra y nuera, entre compañeros de trabajo…). Sin embargo, los celos patológicos se experimentan con mayor frecuencia en las relaciones de pareja.