A nadie extraña que, con el ritmo de vida de la sociedad actual, las personas adultas utilicen cada vez con más frecuencia los servicios del psicólogo. Sin embargo, en el caso de los niños puede parecer impropio e incluso muchos padres tienen dudas de cuándo y por qué motivos deben llevar a sus hijos e hijas a terapia psicológica.
Son muchas las causas. Las más habituales son los problemas de aprendizaje de habilidades básicas (escritura, lectura y la expresión oral) que suelen ir acompañados de dificultades académicas y sociales. Los problemas escolares (atención, concentración y memoria), la falta de habilidades de estudio para la mejora del rendimiento y el fracaso escolar. Los problemas sociales como por ejemplo el bullying, y de interacción social (timidez, mutismo selectivo…) y otros problemas más graves asociados al autismo o personas con discapacidad… Problemas de conducta que engloban la enuresis y encopresis, la ansiedad ante los exámenes, impulsividad y agresividad, tener un bajo autoconcepto…
Hay, además, otra serie de problemas en los que es conveniente la terapia infantil. Son los relacionados con los instintos básicos: comida (anorexia, bulimia), sueño (insomnio, pesadillas, terrores nocturnos) y la depresión y/o ansiedad infantiles. Con frecuencia es esencial el asesoramiento y apoyo de los padres, para lograr el cambio de comportamiento en sus hijos.

León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (6 marzo 2019). Audio cortesía de Jorge Martínez.

Los problemas más graves en la conducta infantil

Los niños pueden presentar problemas de conducta en muchas ocasiones, es lógico en su desarrollo, por esto no debemos confundir entre el comportamiento puntual en determinadas fases evolutivas del que es duradero en el tiempo y se convierte en trastorno. Algunos de los más graves:

  • El comportamiento negativista desafiante: manifiestan terquedad y resistencia persistentes a las instrucciones y una falta de disposición a llegar a un compromiso, a ceder o a negociar con los adultos o con los iguales.
  • El disocial: son un conjunto de conductas antisociales en niños o adolescentes que generan un deterioro significativo en casa y en clase y son inmanejables por padres o tutores.
  • Y la conducta agresiva que puede ser física, verbal o gestual, tanto con adultos, con otros niños o contra sí mismo.

Al hablar de los problemas infantiles lo lógico es preguntarse por las causas que los pueden provocar y para ello debemos considerar cómo la sociedad actual es mucho más compleja y con mayores niveles de estrés que en el pasado. Educar es muy complicado, no se dan facilidades sociales a los padres para su tarea con trabajos mal pagados y de mucho tiempo que complican la atención a sus hijos. También, a veces, se da una falta de asunción de lo que implica tener un hijo: pérdida de recursos, de ocio y tiempo libre, de deterioro en la pareja…. Y no darle importancia al periodo infanto-juvenil que es crítico para el resto de nuestras vidas y la trascendencia del apego en el proceso de integración social, de lograr un equilibrio personal y de ser felices de adultos.

Un tratamiento eficaz con el niño, en caso de necesitarlo, condiciona positivamente su futuro, su bienestar y puede prevenir futuros problemas de adulto.

Bibliografía: