En entradas anteriores ya se han explicado algunos de los modelos sobre la respuesta sexual humana utilizados para poder explicarla. Principalmente suele desarrollarse mediante un modelo lineal planteado por Masters y Johnson (1966), con cuatro fases consecutivas: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Kaplan (1974) añadió la fase de del deseo al inicio de la misma.

Dibujo elaboración propia

Basson (2000) desarrolló un modelo en el que se establecían dos tipos de respuesta sexual: uno tradicional o lineal para los hombres y mujeres que están en una fase de enamoramiento y que llevan poco tiempo en pareja; y otro de tipo circular, que empieza por la intimidad o comunicación con el otro, pasando a la estimulación (valorando internamente la excitación que ésta produce) para luego llegar a las cuatro fases clásicas presentadas anteriormente. Aquí se haría como “una vuelta a empezar” añadiendo la evaluación personal de la experiencia sexual realizada y el grado de intimidad vivido.

Dibujo elaboración propia

Estos dos modelos de fases consecutivos son generalmente lo más trabajados en terapia sexual y han influido en como se presentan las disfunciones sexuales en el DSM-5, con lo que validez sigue vigente. Con ello, el psicólogo norteamericano Perelman (2009) presentó lo que él denominó “The Sexual Tipping Point”, un modelo de la respuesta sexual humana muy novedoso por diferentes motivos.

Esta imagen (o material) está basada en el “Sexual Tipping Point Model®” desarrollado por Michael A. Perelman, Ph.D, y ha sido autorizado con el permiso de la MAP Education & Research Foundation (mapedfund.org).

Perelman, discípulo de Kaplan, utilizaba el símil de un equilibrio en forma de balanza. En un lado tenemos “Excitación” y en el otro “Inhibición”. En cada lado hay dos contenedores, con las etiquetas de “M” (mental) y “P” (físico). La variabilidad y la intensidad de los factores “M” o “P” hacen que la balanza se vaya inclinando hacia “encenderse” (aumentar la excitación) o “apagarse” (ésta disminuye). Aunque a primera vista pueda parecer un modelo dual, Perelman (2018) deja claro que se trata más bien de un continuo, un “modelo de interruptor variable”.  Dentro de los contenedores, las variables se van incorporando con el símbolo “+” si aumentan el deseo o excitación sexual, “-” si lo disminuyen o “¿?”, reconociendo que todavía hay áreas de la sexualidad que nos son ciertamente desconocidos.

El modelo tiene tres pasos específicos:

  1. Reconocer que en las disfunciones sexuales las causas son físicas y mentales, con factores biopsicosociales, conductuales y culturales que interaccionan en ellas.
  2. La disfunción sexual en una persona, en cualquier momento y situación es la suma total de los factores comentados anteriormente.
  3. Es necesario identificar los factores clave y ver el peso que tiene cada uno para ver hacia que lado se inclina la balanza. El resultado de este proceso se presenta en una variabilidad intra e interpersonal que resulta en buen o mal funcionamiento sexual (dependiendo del lado de la balanza).

Ya Kaplan (1995) explica qué tipo de circunstancia actuaban como excitadores o inhibidores dentro de la motivación en la respuesta sexual:

  • Elicitan el deseo:
    • Factores fisiológicos: Testosterona, afrodisiacos, estimulación física/genital…
    • Factores psicológicos: Atracción hacia la pareja, erotismo, fantasía, amor, cortejo…
  • Suprimen o inhiben el deseo:
    • Factores fisiológicos: Problemas hormonales, drogas o medicación con efectos sexuales adversos, trastornos depresivos…
    • Factores psicológicos: No sentirse atraído hacia la pareja, pensamientos y emociones negativas, ausencia o fantasías negativas, emociones negativas, estrés y enfado…

Perelman en diversas charlas y artículos, comenta que es un modelo pensado para eliminar creencias dicotómicas y extremas que algunos pacientes llevan a cabo de manera automática. Es un modelo sencillo de explicar y que pretende desculpabilizar a las personas, diciendo algo como “ni todo está en tu cabeza, ni todo es un problema físico, todo es una interacción y muchas causas de tu problemática escapan de tu control”.

En definitiva, la sexualidad es mucho más que simple biología. Este es un modelo que permite especificar cada caso, utilizando ciencia y humanismo, con más respaldo empírico para un proceso terapéutico exitoso.

Referencias: