Además de la pereza que les puede ocasionar a algunos estudiantes la vuelta a la rutina, a los horarios y a las clases, la negación que manifiestan algunos de ellos a acudir a sus centros educativos puede esconder un problema más grave: el acoso escolar. Para analizar la situación, las causas y las posibles soluciones, hablamos con dos expertos en la materia: Miguel Ángel Cueto (psicólogo clínico) y David Cueto Marcos (psicólogo sanitario), ambos profesionales de Cepteco León.

Además de la pereza que les puede ocasionar a algunos estudiantes la vuelta a la rutina, a los horarios y a las clases, la negación que manifiestan algunos de ellos a acudir a sus centros educativos puede esconder un problema más grave: el acoso escolar. Los estudiantes de secundaria han  comenzado las clases este jueves 17 de septiembre, los de primaria e infantil ya lo hicieron a principios de semana y los universitarios comenzarán este lunes 21. Todos ellos susceptibles de sufrir un continuado y deliberado maltrato verbal, físico o modal, cada uno con una diferente intensidad, dependiendo de la situación y de la edad, o de ser autores de estos tipos de acoso hacia algún compañero. Para analizar la situación, las causas y las posibles actuaciones a llevar a cabo para erradicar este problema en las aulas, hablamos con dos expertos en la materia: Miguel Ángel Cueto (psicólogo clínico) y David Cueto Marcos(psicólogo sanitario), ambos profesionales de Cepteco León, Centro Psicológico de Terapia de Conducta.

¿Qué es y cómo detectar el acoso escolar?

Se trata de un acto violento debido a una inadecuada estrategia para resolver un conflicto, no diferente de los que se dan en la familia (violencia doméstica contra las mujeres, contra los mayores, contra menores) o en el ámbito laboral (mobbing). Se caracteriza por ser un comportamiento agresivo, repetitivo y sistemático que se produce durante un período de tiempo prolongado. La primera alarma debe saltar cuando se observa un cambio importante en la conducta habitual del menor.

¿Quién es más susceptible de sufrir este maltrato? ¿Algún rasgo común en las víctimas?

En general, son menores inseguros, con baja autoestima e incapaces de salir por sí mismos de la situación, que en la mayoría de las ocasiones les supera. Suelen tener pocas habilidades sociales y suelen ser rechazados dentro del grupo, lo que hace que sean un objetivo fácil para el acosador. Suelen ser menores apegados a su familia, dependientes y sobreprotegidos por sus padres y no suelen contar el acoso a sus padres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. La vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el menor sufra las agresiones en silencio.

“El acoso puede manifestarse con insomnio, pérdida de apetito, ataques de ira, mayor agresividad hacia los hermanos, simulación de enfermedad por las mañanas, cambio de ruta para ir a la escuela…”

¿Cómo percatarse de que alguien lo está sufriendo? ¿Cuáles son los síntomas que presentan las víctimas de acoso escolar?

El acoso puede manifestarse con conductas como sufrir de insomnio, pérdida de apetito, ataques de ira, mayor agresividad hacia los hermanos, simulación de enfermedad por las mañanas para evitar ir al colegio, cambio de ruta para ir a la escuela… También puede deducirse observando aspectos como la ropa rota, moretones inexplicables o un carácter más introvertido o triste de lo habitual.

¿Qué hacer en caso de ser víctima de acoso escolar, o de descubrir que un menor lo sufre?

Los menores necesitan entender lo importante que es informar de un acoso escolar y tanto los padres como los profesores podemos ayudar mostrándoles donde pedir ayuda en el centro. Igualmente, si nuestro hijo es víctima de acoso escolar, debemos entrar en contacto con el profesorado y con la dirección del centro lo antes posible. Nuestra intervención como padres, a través del contacto y el trabajo con el centro, es muy importante para buscar una solución positiva a largo plazo.

¿Se puede acabar con el acoso escolar?

“Nuestra intervención como padres, a través del contacto y el trabajo con el centro, es muy importante para buscar una solución positiva a largo plazo”

Los padres somos responsables de la educación y transmisión de valores, del aprendizaje del respeto a los demás y a sus diferencias. Para ello debemos ser firmes y poner límites que les ayudaran a diferenciar las conductas y comportamientos positivos de los negativos.

Existen varios factores de protección para el maltrato escolar dentro del entorno familiar, según señalan varios autores:

  • Mantener una estructura familiar definida (independientemente de cuál sea) donde se facilite una carga afectiva recíproca. Nuestro hijo nos da afecto, pero nosotros también se lo debemos mostrar.
  • Tener un sistema de valores coherente y razonable donde se realice un ejercicio de autoridad equilibrado con un sistema de normas coherentes, constantes y a ser posible, dialogadas.
  • Sistema de comunicación intrafamiliar estable y constante que tienda a educar para la autonomía del menor y no para la dependencia.
  • Establecer dentro de la dinámica familiar habitual un sistema de resolución de conflictos conocido por todos los integrantes de la familia.

Dentro de una intervención a posteriori, los padres no son los únicos responsables de esta situación, por lo tanto no es solamente suya la actuación. Tanto desde organismos como instituciones locales (colegios, centros de salud, institutos…) también se debe participar en buscar soluciones destinadas al respeto a los demás y habilidades comunicativas que hagan más difícil responder o asumir la violencia.

Artículo publicado en ileon.com (22 octubre 2015).