En una anterior entrada en este blog explicamos qué es la adicción al sexo, como se desarrolla y de que manera se puede tratar. La persona que lo sufre persona pierde el control sobre sus impulsos en aspectos relacionados con el sexo, interfiriendo esto gravemente en su vida diaria. En el trastorno por consumo de sustancias hay uso frecuente y prolongado de las mismas, con fuertes síntomas de tolerancia y abstinencia.

Semejanzas

Viendo las características de ambas alteraciones, se puede concluir que ambas tienen en común un problema en el autocontrol en la persona a la hora de realizar esas actividades altamente gratificantes, con gran dificultad para prevenir las consecuencias de sus actos a largo plazo. Con ello, ha habido diferentes investigaciones que han intentado adivinar el porqué de esta problemática muchos de ellos buscando su origen en el cerebro.

Estudios

En un documental (en inglés) se muestra el aumento de adolescentes y adultos jóvenes en tratamiento por adicción al porno y todos los problemas derivados en su vida diaria por ese consumo excesivo de material pornográfico. Aunque el tema está tratado de un modo algo sensacionalista, como tristemente se habla de ciencia muchas veces en televisión, si que tiene algunos ciertamente puntos interesantes, sobretodo la entrevista con la doctora Valerie Voon, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido. En ésta, ella explica el estudio que está llevando a cabo analizando imágenes por resonancia magnética del cerebro, con dos muestras diferenciadas de 19 varones cada una. En la primera esos hombres están diagnosticados con comportamiento sexual compulsivo, en factor a variables a que consumen cinco veces más de pornografía que el otro grupo y que muestran grandes dificultades para mantener su trabajo o sus relaciones íntimas. La otro grupo, llamado en estos casos “control”, constaba con varones sin comportamiento sexual impulsivo. Se les midieron sus parámetros de activación cerebrales mientras visionaban imágenes de sexo explícito.

Que se descubrió

Los resultados obtenidos mostraban que se activaban zonas cerebrales asociadas con el refuerzo, como son el estriado ventral, cortex del cíngulo anterior y la amígdala. Estas áreas han sido profundamente estudiadas en los  adictos a las drogas, con lo que las conclusiones sugieren un funcionamiento similar en el circuito cerebral de la recompensa y la gratificación en ambos comportamientos adictivos. Aún así la propia directora del experimento reconoció que ese consumo compulsivo de pornografía no puede igualarse en el consumo de drogas debido a que no se encontró un daño neurológico no se vio el cambio a largo plazo que producen las mismas.

Conclusiones

A pesar de lo prometedor e interesante que resulta el estudio en el campo de las adicciones y sus intricados mecanismos, hay que tomar estos resultados con cautela. Una premisa básica en el campo científico es que la correlación no implica siempre una causalidad; es decir, que esas áreas cerebrales se “iluminen” en el escáner en varones con problemas en el control de sus impulsos sexuales, no prueba de manera irrefutable que la visualización de pornografía active esos circuitos a esas personas. También hay que tener en cuenta de que se trata una muestra muy pequeña que impide extrapolar los resultados a la población general, pero desde luego que es un estudio realmente interesante, que da esperanzas a la hora de comprender los mecanismos de la adicción.

Artículo completo (provisionalmente deshabilitado): ileon.com (publicado 25 septiembre 2015).