Contra el tópico de la juventud rebelde y desinhibida, varios estudios muestran que los adolescentes de hoy tienen menos relaciones sexuales y menos contacto social presencial que generaciones anteriores. Según el psicólogo David Cueto, esta tendencia no afecta sólo a los jóvenes, sino a la población en general: «nunca habíamos pasado tanto tiempo solos». Factores como «el encarecimiento de la vida, las dificultades de acceso a la vivienda y la reducción de espacios de socialización» tienen un papel clave.


