Toda relación de pareja genera problemas pero, pese a estos, se puede conseguir una relación satisfactoria y armoniosa. El amor es conducta y nuestra conducta condiciona la de nuestra pareja, siendo una relación más satisfactoria cuando ambos miembros generan conductas reforzantes en una proporción de cinco a uno comparado con quejas, acciones o comentarios negativos. Lógicamente cuando existen discrepancias se genera el conflicto, el problema es cómo se resuelven y cómo acaban estas discrepancias.

Audio: León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (8 febrero 2017). Cortesía de Jorge Martínez.

Programa completo: Onda Cero Radio.

Llegar a acuerdos con la pareja es un arte que es preciso mejorar con el tiempo y consta de varias fases: definición, buscar alternativas y llegar a un acuerdo (solución o no el problema).

  • Definir el problema: Hacer un enunciado positivo, detallado, claro y breve de las conductas a modificar por parte de cada miembro de la pareja. Expresarlo de forma personal refiriendo nuestros sentimientos y aceptando nuestra parte de responsabilidad en el problema.
  • Buscar alternativas para resolverlo: Discutir solo un problema cada vez, evitando interpretar la intencionalidad y buscando reciprocidad para resolverlo.
  • Llegar a un acuerdo poniendo un tiempo para valorar si funciona.

En ocasiones no se puede llegar a un acuerdo. La mayoría de los problemas son insolubles. Los principales conflictos que se dan en las parejas tienen que ver con las tareas domésticas, la relación con la familia, la frecuencia sexual, tener/no tener hijos y educarlos, los gastos…

¿Cómo saber cuándo un problema es insoluble?

La mayoría de las veces un problema es insoluble cuando es muy frecuente, duradero en el tiempo y nos genera gran carga emocional cada vez que se plantea. No se llegan a acuerdos y, si se llegan, no suelen mantenerse en el tiempo. Ante estas situaciones solemos actuar de varias formas: con rechazo, incomodidad o distanciamiento.

Conviene saber diferenciar problemas solubles de los insolubles o irresolubles: no cumplir una tarea un tiempo por problemas laborales, problemas en compaginar horarios, molestarme que mi pareja tenga ocio sin mí, no permitir el cuidado del hijo por miedo a no saber atenderle… son ejemplos de problemas solubles o insolubles.

Cómo superar el conflicto cuando el problema es irresoluble?

Es bueno saber diferenciar entre problemas solubles e insolubles, asumir no conseguir nuestros sueños, aceptar al otro sin cambiarle y evitar rencor, violencia o culpabilización cuando no conseguimos que lo que deseamos. Y, finalmente, usar el sentido del humor cuando ya no podamos resolverlo.