Como ya comentamos en el programa anterior, la violencia que se ejerce contra las mujeres comprende la violencia física, la sexual y la psicológica incluidas las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de libertad que ocurre tanto en la vida pública como en la privada, pudiendo ser físicas, psicológicas y/o sociales las consecuencias del maltrato sufrido. El principal factor de riesgo lo constituye el hecho de ser mujer.

También en los hijos que son testigos de esta violencia se pueden originar graves consecuencias que alteran su desarrollo integral. Tienen sentimientos de amenaza: su equilibrio emocional y su salud física están en peligro ante la vivencia de escenas de violencia y tensión. Suelen adoptar comportamientos violentos con los compañeros, y se da una mayor frecuencia de enfermedades psicosomáticas y trastornos psicopatológicos secundarios. Se producen dificultades de aprendizaje y también en la socialización, dado que es en las relaciones con las figuras de apego donde el niño aprende a comunicarse con los demás.

Audio: León en la Onda con Javier Chamorro y Miguel Ángel Cueto (23 noviembre 2016). Cortesía de Jorge Martínez.

El apego

El apego es un vínculo afectivo que creamos con las personas que satisfacen nuestras necesidades emocionales y nuestros cuidados más básicos. Responde a la necesidad afectiva más fuerte y estable a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Su función principal es la de buscar seguridad en la presencia y contacto con las figuras de apego, siendo percibida su ausencia o pérdida como amenazante. Entre las funciones del apego está también la de ofrecer y regular la cantidad y calidad de la estimulación que necesita un niño para su desarrollo. Sobre esta interacción se asientan las bases de la comunicación y del desarrollo mental.

Las adecuadas relaciones de apego promueven tanto la salud física como la psíquica. Sólo los niños que tienen vínculos afectivos estables y satisfactorios se sienten seguros, confiados y contentos.

El menor testigo de esta violencia

No cabe duda de que lo mejor para el menor es que no tuviese que vivir estas situaciones de violencia, pero como desgraciadamente no siempre sucede así, podemos ayudarle enseñándole a poner en práctica mecanismos de autoprotección (saber identificar situaciones de riesgo de maltrato, cómo actuar, a dónde telefonear o a quién pedir ayuda… 012 o 016), decirle que él no es culpable de los problemas familiares, ayudarle a verbalizar sus emociones: miedo, culpabilidad, tristeza… Comprobar si el menor tiene comportamientos autodestructivos, y si es necesario solicitar la intervención de un profesional (psicólogo) o la de las instituciones (Dirección General de la Mujer de la Junta de Castilla y León) cuyo apoyo a los menores es gratuito en un convenio con el Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León.

Podcast de León en la Onda en Onda Cero Radio (13’30” a 23’51”).