Todavía muchas personas desconocen qué es un sexólogo y para qué sirve. Decir que nuestro objetivo es fomentar la salud sexual entendiendo esta como un proceso continuo de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. No se trata sólo de la ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad.
La Organización Mundial de la Salud (2002) define la salud sexual o la sexualidad sana como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad… requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Pero, ¿cómo lograr este objetivo?

El sexólogo como asesor en educación sexual (orientador o educador)
Los avances en el conocimiento de los distintos aspectos de la sexualidad, el reconocimiento del placer sexual como hecho social, la salud reproductiva, el intento de evitar la violencia de género, el reconocimiento de las derechos sexuales como humanos, el respeto a las minorías y el desarrollo de medicamentos eficaces para problemas sexuales hace necesaria una buena educación sexual abierta a los sectores de población (escuela, facultades, minorías con discapacidades, grupos especiales de la población, minorías étnicas, profesionales de la salud…).

Cuando Harry encontró a Sally (Reiner, 1989)

Dicha educación estaría encaminada a promover un comportamiento sexual responsable mediante la ejecución de programas de educación que prevengan la explotación, acoso, manipulación y discriminación sexual. Así mismo permitiría integrar programas de salud sexual dentro de la salud pública mediante evaluaciones generales y protocolos de intervención.
El sexólogo como terapeuta sexual e investigador
La respuesta sexual, aunque tenga una causa orgánica, siempre deriva en problemas emocionales. La conducta sexual, las fantasías… tienen un impacto individual en la persona. Puede sentirse satisfecha y relajada o, quizá la ignorancia, la culpabilidad, los deseos ocultos, producen una ansiedad que entorpece la respuesta sexual. De hecho, las disfunciones sexuales tienen que atenderse psicológicamente y la mayoría pueden tratarse con éxito. De ahí, la importancia que tiene la terapia sexual llevada a cabo por el psicólogo especialista en sexología.
La resolución de estos problemas pasaría, por tanto, por una corrección de las actitudes erróneas del sujeto y por algún tipo de terapia educativa o conductual, asociada a la médica cuando es pertinente, dirigida a eliminar los mitos y prejuicios así como disminuir la ansiedad generada.
Más información: http://www.psicologia-online.com/colaboradores/cepteco/rolsex.htm

¿Sabemos para qué sirve un sexólogo? ¿Alguna vez hemos acudido a una consulta de sexología?