El deseo sexual

Podemos definir el deseo sexual como la capacidad de sentirnos atraídos por nuestras parejas y establecer un acercamiento íntimo.

Su falta o ausencia es el problema sexual más frecuente en la mujer (22%-51%) siendo su prevalencia mayor que en el hombre (10%-15%). En CEPTECO es el primer problema sexual asociado a dificultades en las relaciones de pareja.

Se considera como trastorno (Deseo Sexual Hipoactivo) cuando es persistente, recurrente y genera problemas en la relación con la pareja.

Excusas evitativas

Ante las relaciones sexuales las personas con falta de deseo sexual suelen actuar formulando excusas para evitar la relación sexual con su pareja. Casi nunca se acuestan a la vez, siempre tienen algo pendiente: recoger la cocina, un programa muy interesante en la tele, un trabajo urgente… En ocasiones esa huida les supone un sentimiento de culpa por no dar respuesta a un compromiso implícito y aumenta la ansiedad en la medida en que se dilata el encuentro.

No debemos confundir la ausencia temporal de ganas con falta de deseo ni con problemas de aversión sexual o dificultades en la excitación.

DeseoSexual-BarcelóJM

Onda Cero, 11 diciembre 2013
Cuadro: JM Barceló

La convivencia y el deseo sexual

Con los años de convivencia suele darse una pérdida de deseo sexual, más acusada en las mujeres (Murray y Milhausen, 2012). En parejas que llevan algún tiempo conviviendo la fase de deseo no suele ser la primera y suele darse después de la fase de excitación o de las demás. Este proceso es algo lógico en el devenir de la habituación, con los años, de la convivencia en pareja. Nuestra experiencia nos enseña que hay que comprender este hecho y esforzarse para superarlo. Muchas veces, como en el refrán, todo es empezar.

Deseo Sexual Hipoactivo

Este trastorno puede ser de toda la vida (primario) o adquirido (secundario). Generalizado cuando no existe interés sexual hacia ninguna persona ni circunstancia o situacional si no aparece interés por la pareja, pero la persona se siente estimulada ante otras personas o ante la masturbación.

A veces, más que un deseo hipoactivo, puede existir simplemente una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja.

La causa más frecuente que lo genera son los problemas de pareja. Influyen también el alto grado de estrés al que nos vemos sometidos en la vida cotidiana, donde todo suele estar programado, menos el disfrute sexual y la relación de intimidad con la pareja. Otras causas también pueden ser:

  • Cambios en el objeto de deseo.
  • Estado hormonal: prolactina y testosterona biodisponible.
  • Ingesta de medicación: antidepresivos, antihipertensivos, corticoides, antialérgicos.
  • Enfermedades crónicas: diabetes, insuficiencia renal.
  • Problemas emocionales: ansiedad, depresión, experiencias traumáticas.

Tratamiento

Los problemas de deseo sexual inhibido necesitan atención sexológica. Se valora la influencia de la pareja  como causa o consecuencia del mismo. Si es un problema de pareja mejor comenzar por ayudar a mejorar la relación.

Se trabajan, igualmente, factores relacionados con la historia erótica, la educación sexual, los vínculos, el miedo a comprometerse en un plano emocional…

Suele sugerirse a la persona que lo sufre ampliar sus relaciones sociales, modificar su apariencia personal y se le dan pautas de conductas de seducción hacia la pareja.

Suelen programarse actividades sexuales en solitario y con la pareja.

Si existe una causa hormonal se usan parches o geles con testosterona. Están en estudio fármacos que influyan a nivel cerebral dopaminérgico con esperanzadores resultados pero aún falta más tiempo al respecto.

No conviene olvidar, finalmente,  que el deseo sexual, especialmente el femenino, es bastante complejo, no suele ser finalista en la consecución orgásmica y está asociado a los procesos de interacción con la pareja.