Nuestra respuesta sexual suele seguir una secuencia de cambios fisiológicos y emocionales que, generalmente, suelen predecirse. Sigue una serie de fases: deseo, excitación, orgasmo, resolución y satisfacción. La fase de deseo es una respuesta mixta de carácter físico y psicológico. Está basada en el interés por mantener una relación sexual. Va unida a la fantasía y se la suele asociar con una cierta preprogramación con el fin de asegurar la procreación. Estaría regulada por la testosterona en ambos géneros.

En muchas mujeres, con años de relación con la misma pareja, hemos observado que su deseo puede darse con anterioridad o posterioridad a cualquiera de las fases anteriores, sin que ello le suponga un problema. Dichas mujeres suelen necesitar de la intimidad para poder comenzar a tener deseo sexual.

Foto: Cuando Harry encontró a Sally (Reiner, 1989)

Si están preocupadas porque sus hijos, sus padres, o cualquier otra persona, las sorprendan o las escuchen durante la relación sexual, por si suena el teléfono o alguna otra interrupción, el deseo puede esfumarse.

En muchas ocasiones, se ha resuelto el conflicto sexual de la pareja entendiendo que, a pesar de no tener un deseo inicial, suele agradarle que la toquen y con la excitación y el orgasmo, aparece el deseo.

Que los hombres conozcan esta variedad para el desarrollo del deseo femenino evitaría muchos problemas y malos entendidos. No les importaría comenzar, sin que ellas se muestren anhelantes de deseo, ya que este puede aparecer, en alguna fase del juego sexual. No lo interpretarían como es que «ya no me quiere… ya no le excito… ya no le gusto» o ideas similares, sino como un proceso normal. En los hombres el comienzo del deseo sexual suele ser más rápido y no tan condicionado por la intimidad o el entorno. No obstante, estamos observando cada vez como más hombres también presnetan problemas en la fase de deseo.

¿No te ha pasado, como hombre, que en un día agotador en el que no deseabas mantener una relación sexual, te fuiste excitando en cuanto empezaste a jugar? ¿Eso es lo que le sucede a tu pareja en esas ocasiones?

¿No te ha pasado, como mujer, que tu deseo viene después de que te estimule tu pareja, antes del orgasmo, después de que tu pareja haya conseguido eyacular o cuando goce de una gran intimidad? ¿Reconoces estas peculiaridades del deseo sexual femenino? ¿Te identificas con los casos expuestos? ¿El deseo sexual ha supuesto algún problema en tu vida?