¿Qué es el sexo?, ¿de qué se trata?, ¿de dónde venimos?, ¿cómo nacen los niños? Son preguntas habituales en nuestros hijos. No es necesario sentirse avergonzado si no se saben las respuestas, porque el sexo no es tan sencillo como parece. El sexo es muchas cosas y todos tenemos opiniones y sentimientos muy diferentes al respecto. Por eso estas preguntas tienen más de una respuesta. Hablar con naturalidad de nuestra sexualidad, de nuestras dudas y pensamientos es algo importante y necesario. Saber y conocer cómo funciona nuestro cuerpo es tan fundamental como otras muchas cosas de la vida. Cuanto más conozcamos nuestro cuerpo mayores posibilidades tendremos de crecer más y mejor, de ejercer el derecho a ser responsables y tomar decisiones libremente. La ignorancia dificulta que podamos hacerlo.

La conveniencia de recibir educación sexual

Con la educación sexual se transmiten actitudes y valores, conocimientos y conductas, se desarrollan la afectividad, la autoestima y la asertividad. Se favorece la aceptación positiva de la identidad sexual. Es el aprendizaje para vivir una sexualidad sana y feliz, siendo la salud sexual necesaria para el equilibrio personal y el desarrollo vital. Además de la importancia de saber decir no a pesar de la presión de grupo o de la pareja.

A la mayoría de los jóvenes les gustaría tener más información sobre métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, relaciones afectivo-sexuales (amor y relaciones sentimentales), problemas sexuales y maneras de obtener y dar placer.

Audio: Onda Cero. 26 noviembre y 10 diciembre 2014

Audio: Onda Cero. 26 noviembre y 10 diciembre 2014

¿Quién lleva a cabo la educación sexual?

Generalmente son los padres del mismo sexo la fuente de información preferida por los hijos. Después prefieren el centro escolar. Lamentablemente, no existe en el currículum y menos del 50% de jóvenes la recibe y, si la recibiera, sólo suele hablarse de la procreación pero no de afectos ni de comunicación. La educación sexual suele verse como deseable pero no se consensuan ni los contenidos, ni los profesionales que tendrían que impartirla. Al final no se ha logrado impartirla de forma reglada al ser transversal.

Otros medios, cada vez más utilizados, son los amigos y el uso de medios de comunicación a través de internet. La mitad de los adolescentes de 14 a 17 años han visionado pornografía a través de la red.

Los padres y la educación sexual

A todos los padres les surgen muchas dudas y temores a la hora de hablar de sexo con sus hijos. ¿Cuándo?, ¿cómo?, ¿cuánta información se debe dar? Conviene tener en cuenta las necesidades de cada hijo y siempre dar información cuando ellos la demanden, ellos suelen demostrar mayor interés por este tema en la pre-pubertad (8-10 años) y en la pubertad (12-13 años), y debería estar adaptada a su edad y conocimientos, con naturalidad y con mensajes tranquilizadores y positivos.

Los principales mitos y miedos injustificados que suelen presentar los padres a la hora de dar educación afectivo-sexual a sus hijos son:

  • Es peligrosa y puede fomentar el deseo de tener experiencias sexuales.
  • Temen que se les bombardee sobre técnicas de estimulación sexual.
  • Puede herirles emocionalmente.
  • Les puede llevar a realizar conductas que no deseen o no se hayan planteado.
  • Dudas de su capacidad como educadores en este tema.
  • Es un tema delicado que es mejor dejar en manos del centro escolar.
  • No se necesita ya que aprenderán por su cuenta.

Sugerencias para una educación afectivo-sexual sana

Les animamos a hablar con la pareja sobre la educación sexual de sus hijos, obtener mayor información a través de libros, revistas, vídeos… Conteste cuando le pregunten siendo sincero y específico en sus comentarios. Evite avergonzarse. Ayude a eliminar los temores de sus hijos y no acepte el silencio como falta de curiosidad en sus hijos. Finalmente, aporte un modelo positivo y adecuado en sus demostraciones de afecto con su pareja y con ellos (abrazar, besarse…).

Creemos en el axioma: A mejor educación sexual, mayor acceso a métodos anticonceptivos y recursos preventivos junto a un mayor apoyo a mujeres con dificultades con embarazos deseados sería igual a menos abortos.