Sexualidad

La Salud Sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad (OMS, 2002). Los problemas sexuales empeoran la calidad de vida de la persona y su pareja en todos los aspectos. Sabemos, por ejemplo, que la Disfunción Eréctil (DE) cursa 3 años antes que se produzca un problema coronario grave, por lo que es un síntoma de alarma o centinela ante un problema más grave posterior.

Sexualidad

Los problemas sexuales

Master y Johnson comentaban que la mitad de las parejas tienen un problema sexual en algún momento de la relación. La edad, por los problemas físicos derivados, también suelen empeorarla. Los problemas sexuales más importantes y que requieren nuestra mayor atención son, en la mujer, la falta de deseo, el vaginismo, la dispareunia -dolor en coito- y la falta de orgasmo. En el hombre, la DE, la Eyaculación Precoz (EP) y cada vez más, la falta de deseo. Si a eso le añadimos los problemas en la relación de pareja tenemos un amplio abanico de intervención. Todos estos problemas suelen tener muy buen pronóstico y existen combinación de tratamientos psicológicos y médicos muy eficaces.

Las disfunciones sexuales

Para abordar los problemas sexuales, en primer lugar, habría que descartar problemas orgánicos que suelen abordarse médicamente. Sabemos que los 4 jinetes del Apocalipsis de los problemas sexuales son la diabetes, la obesidad, la hipertensión arterial y la dislipemia. Uno o la combinación de varios de estos factores fisiológicos haría más probable tener un problema sexual tanto en el hombre como en la mujer.

Por otro lado, habría que evaluar problemas de pareja que influyan en la relación y el estilo de vida de la persona que lo sufre (uso de drogas -tabaquismo, alcoholismo-, fármacos, sedentarismo…) que suelen también empeorar la salud sexual. Recordemos que todo problema sexual puede tener una causa orgánica pero siempre influye psicológicamente en quien lo padece y a la pareja.

Tratamientos que existen para los problemas sexuales

Pensamos que existe una mayor eficacia en los tratamientos cuando existe una combinación médico-psicológica realizada por el sexólogo.

  • Médicamente: Para la DE existen tratamientos eficaces de 1ª línea (fármacos inhibidores de la Fosfodiestresa-5): Vardenafilo, sildenafilo y tadalafilo, que se ingieren o diluyen en la boca. De 2ª línea la administración de drogas vasoactivas por vía intracavernosa. En EP el uso de medicación, como la Dapoxetina (antidepresivo ISRS) para retrasarla. En problemas de deseo el uso de medicación con compuestos de testosterona para la mujer y el hipogonadismo (Síndrome de Déficit de Testosterona) en el hombre.
  • Psicológicamente: Se usan técnicas para aprender a aumentar el control eyaculatorio, mejora de la erección, superación de la contracción vaginal cuando impide el coito o el aprendizaje de estrategias para la consecución orgásmica. Se usan, igualmente, bombas de vacío o anillos constrictores para generar la erección o evitar la pérdida de la misma, geles para la lubricación femenina o estimuladores sexuales para conseguir el orgasmo.

Evitar sufrir un problema sexual en el futuro

Mantener un estilo de vida sano en la alimentación evitando el sobrepeso y la obesidad, comiendo moderadamente, evitar el abuso del alcohol, dejar el tabaco, hacer ejercicio al menos 3 veces por semana durante 45’.

Evitar el uso de fármacos ansiolíticos y antidepresivos que influyen en la respuesta sexual. Además de los antihipertensivos, hormonales y neurolépticos que interfieren en ella. Es conveniente consultar al médico en estos casos.

Por último, intentar tener una vida sexual satisfactoria con una pareja con la que uno se sienta a gusto.

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